Adicción de los jóvenes al Facebook

Adicción de los jóvenes al Facebook


De acuerdo al catedrático de Psicología de la Universidad InternacionalMenéndez Pelayo deEspaña, Enrique Echeburúa, el aumento del uso de la red social Facebook dentro de la población conformada por los jóvenes, es una clara muestra de cómo pueden llegar a habituarse estas personas al citado medio virtual de interacción. Las afirmaciones del profesional son categóricas al afirmar que algunas de las situaciones negativas que puede crear el desarrollo extremado tanto de las visitas como aplicación de información en este grupo del ciberespacio, son el aislamiento social en primer lugar.

Esta es una consecuencia que se produce cuando la persona estimula más sus relaciones virtuales que el desarrollo pleno de su personalidad dentro de un entorno real, físico, situación que queda de manifiesto en el aumento de visitas que alguien perteneciente a la red como usuario(a) desea imponer sobre otras prioridades. El joven o la joven sienten que sólo tienen una verdadera aceptación cuando ingresan a estas redes porque sólo tienden a destacar lo positivo, la parte que todos queremos que vean de nosotros, la negación de defectos y el establecimiento de relaciones que sólo buscan una satisfacción inmediata.
El compartimiento de intereses comunes, aunque no se trata de un punto negativo que influya de manera dañina sobre la personalidad del individuo que pasa en el Facebook gran parte de día, si pasa a un plano de cuidado al ser esta afición un óbice para que el fortalecimiento de las relaciones personales y familiares logre un objetivo claro. En segundo lugar, y complementario a la parte del artículo sobre sólo lo bueno que tiende a destacarse dentro de la construcción del perfil está la creación de falsos perfiles, que es uno de los problemas más graves a los que se enfrentan quienes hacen parte de la red de contactos de la citada red social. Este fenómeno obedece a que algunas personas desean saber una información específica de alguien que les interesa, haciéndose pasar por un bienintencionado contacto que sólo quiere establecer una relación de compañerismo más, procedimiento muy empleado por ejemplo de parte de parejas celosas o desconfiadas.

El tercer renglón al que apuntó el psicólogo Echeburúa respecto a la adicción de los jóvenes al Facebook, es la llamada automedicación digital. Se trata  de una condición en la que la persona pretende escapar de todos sus inconvenientes visitando la consoladora presencia de la Internet tal y como ellos la asumen.

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